Eran las 5pm, había un tipo de aspecto
alemán en la entrada fumándose un cigarrillo aparentemente artesanal, entre al
lugar y humildemente le digo al tipo "me presta el menú" y sin
ningún temor y vergüenza me pregunto por lo que tanto buscaba. ¿Quieres una
Cerveza? .Me di
cuenta de que estaba en el lugar adecuado.
Si pensabas en una Salva Vida, Imperial, Gallo, Toña, Pílsener o cualquier cerveza incluso importada, solo te digo
que estas tomando químicos, por lo menos fue lo que me dijo Thomas, el tipo del
cigarrillo.
El Sol de Copan te ofrece una cerveza
artesanal que de amarga no tienen nada, la Blanca hecha de Cebada y trigo con
sabor suave y hasta dulce, la Roja, hecha malta y con sabor más fuerte, fue mi
favorita. Lastimosamente no había de la negra, pero cuando vuelva hare un
segundo artículo.
El grado de alcohol es de 5 por
ciento, si eres hombre te dan la Tarra si eres mujer te dan la opción de pedir
el vaso pequeño y si pides otra cerveza sin terminarte la anterior Thomas de
dice: " te falta" o "termínala".
Ya bebidas dos cervezas sentía que había
tomado 5 cervezas, fue cuando me di cuenta que me habían engañado, es por lo
menos un 8% de alcohol, sin darme cuenta ya estaba platicando sobre mi vida con
varias personas del lugar.
Las mesas son largas y confortables para
unos 10 desconocidos que después de 2 o 3 cervezas pueden llegar a ser
"buenos amigos", alemanes, guatemaltecos, nicaragüenses fueron las
nacionalidades diferentes de las personas que al final hablaban de temas comunes.
Llegaron las 10 de la noche y Thomas como
buen respetuoso de las leyes dejo de vender su preciado producto a pesar de que
muchos hubiesen amanecido en su negocio se limitó a decir "ya es
hora", me despedí de los amigos de la mesa sintiéndome nostálgico por lo
que pensé: “para la próxima llegare más temprano”
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