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martes, 17 de abril de 2018

¿Quieres una Cerveza?

10 años de no visitar una los restos de civilizaciones más antiguas de la cultura maya en Honduras, Copan Ruinas. Por las altas temperatura me vi en la necesidad de buscar donde hidratarme (o tal vez lo contrario) fue allí donde escuché de un lugar llamado el Sol de Copan.


Eran las 5pm, había un tipo de aspecto alemán en la entrada fumándose un cigarrillo aparentemente artesanal, entre al lugar y humildemente le digo al tipo "me presta el menú" y sin ningún temor y vergüenza me pregunto por lo que tanto buscaba. ¿Quieres una Cerveza? .Me di cuenta de que estaba en el lugar adecuado.


Si pensabas en una Salva Vida, Imperial, Gallo, Toña, Pílsener o cualquier cerveza incluso importada, solo te digo que estas tomando químicos, por lo menos fue lo que me dijo Thomas, el tipo del cigarrillo.

El Sol de Copan te ofrece una cerveza artesanal que de amarga no tienen nada, la Blanca hecha de Cebada y trigo con sabor suave y hasta dulce, la Roja, hecha malta y con sabor más fuerte, fue mi favorita. Lastimosamente no había de la negra, pero cuando vuelva hare un segundo artículo.


El grado de alcohol es de 5 por ciento, si eres hombre te dan la Tarra si eres mujer te dan la opción de pedir el vaso pequeño y si pides otra cerveza sin terminarte la anterior Thomas de dice: " te falta" o "termínala".

Ya bebidas dos cervezas sentía que había tomado 5 cervezas, fue cuando me di cuenta que me habían engañado, es por lo menos un 8% de alcohol, sin darme cuenta ya estaba platicando sobre mi vida con varias personas del lugar.

Las mesas son largas y confortables para unos 10 desconocidos que después de 2 o 3 cervezas pueden llegar a ser "buenos amigos", alemanes, guatemaltecos, nicaragüenses fueron las nacionalidades diferentes de las personas que al final hablaban de temas comunes.


Llegaron las 10 de la noche y Thomas como buen respetuoso de las leyes dejo de vender su preciado producto a pesar de que muchos hubiesen amanecido en su negocio se limitó a decir "ya es hora", me despedí de los amigos de la mesa sintiéndome nostálgico por lo que pensé: “para la próxima llegare más temprano”


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